El lento proceso de la muerte
«Señoría: este hombre está muerto»

 

Y eso que tales procedimientos eran todavía más fiables que el utilizado por aquellos agentes judiciales de nuestra edad de oro, que, conminados por la autoridad, se adentraban en la alcoba del moribundo y pronunciaban con voz engolada y solemne su nombre. Después se dirigían al juez que asistía a la escena y le informaban protocolariamente:

"Señoría: después de llamar consecutivamente por tres veces a don fulano y no habiendo obtenido por parte «deste» contestación a mi requerimiento, puede asegurarse que don fulano ha fallecido."

El papel del corazón en la muerte

Durante muchos años los médicos forenses y muchos fisiólogos han mantenido largas discusiones para determinar qué fallo funcional, qué órgano esencial sería el responsable, con su destrucción, de la muerte global del anima o del ser humano. Nadie ha presentado pruebas irrefutables de que cierto sistema orgánico prime absolutamente sobre los demás. La experiencia nos dice que tal o cual tejido pueden necrosarse (morir) mientras los demás pueden seguir subsistiendo aun sin riego sanguíneo. En condiciones favorables el corazón puede seguir funcionando hasta una hora y media después de interrumpirse el flujo sanguíneo. El hígado, hasta treinta minutos, los pulmones llegan a los cincuenta y cinco minutos, los riñones subsisten una hora, mientras el cerebro apenas resiste nueve minutos.

Sin embargo, el cabello sigue creciendo en algunos cadáveres. Muchas células continúan vivas con un mecanismo metabólico precario y a los cinco años, cuando en el féretro sólo quedan los despojos óseos, todavía resta alguna actividad bioquímica en el esqueleto. Cuando esto cesase por completo en las reliquias casi fosilizadas, podríamos hablar con propiedad de muerte absoluta. No obstante, entre todos los sistemas que integran esa maravillosa máquina que es el ser humano, ninguno tan perfecto y esencial como el mecanismo nervioso. Nuestro SNC (sistema nervioso central) es un prodigio que los más sofisticados ordenadores electrónicos distan mucho de igualar... Continúa

Por favor, recomienda esta página a un amigo

TEMAS RELACIONADOS

ENVIAR COMENTARIO

La función del cerebro